domingo, febrero 12, 2006

Quinto canalla: Telefono celular

Pequeño adminículo: creador de necesidades impensadas, generador de stress constante, origen de sobresaltos y vibraciones desconocidas en lugares aun más desconocidos. Revelador de la neurosis del hombre por controlarlo todo, por saber ¿donde estas? y ¿porqué no estas? Eso me recuerda, otra neurosis: la de mi ex novia que cuando no le contestaba el celular creía que estaba tirándome a alguna amante improvisada.

El teléfono móvil puede convertirse en un aliado o en un verdadero tirano a la hora de amar, cuando se empieza a flirtear, los mensajes de texto son imprescindibles para decir lo que a la cara se nos vuelve casi imposible decirlo pero una vez avanzada la relación cuando el mas absurdo de los celos ataca es ahí cuando el aparatito este suele ser el mayor enemigo del hombre o de la mujer que aun mantiene su privacidad, su soledad, sus “amigas” o sus amantes lejos de su pareja.

Las mesas para dos, las conversaciones al oído, las sesiones amatorias secretas y el propio silencio dejan de existir tras el ruidito porque cualquier momento es interrumpido por el impertinente ruido o peor aun la erótica vibración.

La impertinencia del celular es conocida por todos, a quien no le ha sucedido que a la hora de clase, en misa, en entierros, conferencias o conversaciones importantes el maldito chirrido siempre esta presente.

Los números desconocidos, las llamadas anónimas y los mensajes de texto sin remitente contribuyen más aun a la incertidumbre que nos crea la tecnología.

¿A quien carajo se le ocurre llamar a las tres de la madrugada para no decir nada? hay que poseer unas ganas terribles de joder, un sadismo congénito o un desamor ad portas de explotar.
Hay que ser bien egoísta para mandar un mensaje de texto contenido de amor pero sin remitente es como dejarle al otro la labor detectivesca de indagar ¿quien te ama en silencio? ¡Que se yo! Puede ser hasta la gorda de mi vecina incluso puede ser numero equivocado, la verdad que es complicar el amor como si no fuera ya lo suficiente complicado para empeorar las cosas.

Las cosas se ponen mas difíciles cuando expertos en medicina nos dicen que el uso continuo del teléfono celular genera cáncer al oído, si lo llevas en el bolsillo de la camisa en el peor de los casos puede causar un paro cardiaco, en el bolsillo del pantalón cáncer a los testículos o a la próstata. ¿Entonces? ¿Dónde carajo lo llevo? ¿En el bolsillo trasero? ¿Junto a la billetera? O ¿en la media? Señores de las compañías telefónicas no nos compliquen más la existencia.

Hoy a la mitad de la composición de este texto decidí tirar mi celular bajo la cama pero tuve que recogerlo cuando a la segunda timbrada me entro una curiosidad terrible por saber quien era; talvez me sentí solo o incompleto sin mi teléfono en el bolsillo.

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